Averías de calderas y aire acondicionado

Aquí se llega con prisa: la caldera parpadea un código raro, el aire gotea sobre el sofá o la casa no calienta y fuera hay dos grados. Cada página de esta sección está escrita para resolverse en un minuto: qué significa el síntoma, las causas ordenadas por probabilidad real, qué puedes comprobar tú sin herramientas y en qué punto exacto hay que llamar a un técnico.

Antes de tocar nada: tres avisos de seguridad

  • Si hueles a gas, no acciones ningún interruptor ni enciendas la luz. Cierra la llave de paso, ventila abriendo ventanas y sal. Avisa desde fuera al servicio de urgencias de tu distribuidora.
  • No abras nunca el circuito frigorífico de un aire acondicionado ni una bomba de calor. Manipular refrigerante requiere carné y equipo específico, y además es un delito ambiental liberarlo a la atmósfera.
  • Corta la alimentación antes de abrir cualquier carcasa. Y si el equipo está en garantía, comprueba qué puedes tocar sin perderla: en muchas marcas, retirar la tapa ya la anula.

Todo lo que proponemos aquí se hace por fuera del equipo: leer un manómetro, purgar un radiador, limpiar un filtro, revisar un desagüe. Nada más.

Los códigos de error

Cada fabricante usa su propia nomenclatura y el manual suele estar perdido desde 2011. Vamos resolviendo los más frecuentes uno a uno, con lo que significan realmente y lo que suele costar arreglarlos: F28 en Vaillant, F75 en Vaillant, A7 en Junkers o el código E1 en aire acondicionado, que significa cosas distintas según la marca.

Los síntomas sin código

Muchas averías no dan error, solo se notan. Son las que más tiempo se arrastran porque nadie sabe cómo buscarlas:

Lo que es normal y parece avería

Una bomba de calor que echa vapor en invierno no está estropeada: está haciendo un ciclo de desescarche, y es exactamente lo que debe hacer. Un aire acondicionado que gotea agua por fuera tampoco: está condensando. Distinguir el funcionamiento normal del fallo real ahorra muchas visitas de técnico pagadas a precio de urgencia. Lo aclaramos en el ciclo de desescarche.

Cuándo llamar y cuánto debería costar

Cuando el problema esté dentro del circuito frigorífico, cuando haya componentes eléctricos implicados, cuando el equipo esté en garantía o cuando lleves quince minutos y no hayas avanzado. Para no aceptar la primera cifra que te digan por teléfono, en cuánto cuesta reparar un aire acondicionado tienes las tarifas medias de desplazamiento, mano de obra y las averías más habituales.

Y una pregunta incómoda

Si el equipo tiene más de quince años y la reparación se acerca al 40% de lo que cuesta uno nuevo, la respuesta suele ser cambiarlo. No por vender nada: porque el rendimiento de lo que se fabrica hoy es sustancialmente mejor y esa diferencia se paga sola en consumo.