Aislamiento de la vivienda

Toda la energía que compras para calentar o enfriar tu casa acaba escapándose por algún sitio. Cambiar de sistema de climatización sin tocar la envolvente es como poner un motor más potente a un coche con las ventanas abiertas: funciona, pero pagas el error todos los meses durante veinte años.

Por dónde se escapa el calor

El orden es bastante estable en la vivienda española media, y no coincide con la intuición. Fachada y cubierta se llevan la mayor parte de las pérdidas por superficie; las ventanas pierden mucho por metro cuadrado pero ocupan poco; y las infiltraciones de aire —rendijas, cajas de persiana, pasos de instalaciones— suponen un porcentaje que sorprende a casi todo el mundo. Los puentes térmicos, esas zonas donde la estructura atraviesa el aislamiento, concentran humedades y condensaciones sin que se vean.

Cómo detectarlos sin cámara termográfica, con métodos que funcionan de verdad, en detectar puentes térmicos en casa.

Las intervenciones, de menos a más obra

  • Protección solar. Toldos, láminas y cortinas térmicas. Es lo más barato y lo que más resultado da por euro invertido en verano, sobre todo en orientación oeste. Cuántos grados bajan realmente, en toldos, láminas y cortinas térmicas.
  • Insuflado en cámara de aire. Se rellena la cámara existente perforando la fachada. Sin obra por dentro, en un día, y con buen resultado cuando hay cámara y está vacía. Precio y limitaciones en insuflar la cámara.
  • Aislar la cubierta o el ático. Si vives en última planta, es la intervención con mejor relación coste-resultado de toda la vivienda, y mejora invierno y verano a la vez: aislar el techo de un ático.
  • Cambiar ventanas. Muy visible y muy demandado, pero rara vez es lo primero que hay que hacer. Qué material elegir según el clima, en PVC, aluminio o madera.
  • Aislamiento exterior (SATE). La solución técnicamente mejor y la más cara. Envuelve el edificio por fuera y elimina de golpe casi todos los puentes térmicos. Precio por metro cuadrado y ahorro esperable, en aislamiento SATE.

El efecto que casi nadie calcula

Reducir la demanda no solo baja la factura: permite instalar un equipo más pequeño. Una vivienda aislada puede necesitar una bomba de calor de 8 kW en lugar de una de 12, y esa diferencia son varios miles de euros en la instalación. Por eso el orden correcto es aislar primero y dimensionar después, aunque la tentación sea la contraria. Puedes ver el efecto tú mismo cambiando el nivel de aislamiento en la calculadora de potencia.

El orden correcto de las intervenciones

Con presupuesto limitado —que es la situación normal— el orden importa tanto como el qué. Nuestra recomendación, y la razón de cada paso:

  1. Sellar infiltraciones. Cajas de persiana, rendijas de carpintería, pasos de tuberías. Cuesta muy poco, se hace en un fin de semana y elimina las corrientes que hacen que una casa se sienta fría aunque el termómetro marque 21 °C.
  2. Protección solar en las orientaciones sur y oeste. Resuelve el verano por una fracción de lo que cuesta cualquier otra cosa.
  3. Cubierta o techo del ático, si vives en última planta. La mejor relación coste-resultado de todas las intervenciones estructurales.
  4. Fachada, por insuflado si hay cámara o por SATE si se aborda el edificio completo.
  5. Ventanas, al final. Son las más visibles y por eso suelen hacerse primero, pero con la fachada sin aislar el resultado decepciona: el calor sigue saliendo por todo lo demás.

Cuánto se ahorra realmente

Conviene ser prudente con las cifras, porque dependen mucho del punto de partida. Como orden de magnitud, en una vivienda española media anterior a 1980 y sin reformar: sellar infiltraciones puede rebajar la demanda de calefacción en torno a un 5-10%, aislar la cubierta entre un 15% y un 25% si vives bajo ella, y una intervención completa de fachada por el exterior entre un 30% y un 50%. Cambiar solo las ventanas, sin tocar nada más, suele quedarse por debajo del 10%, muy lejos de lo que promete el sector.

Esos porcentajes se aplican sobre tu factura de calefacción, no sobre la factura total: si gastas 900 € al año en calentar, un 25% son 225 € anuales. Con esa cifra en la mano, calcula tú el plazo de amortización de cada presupuesto que te den.

Aislar bien también significa ventilar

Una vivienda muy hermética sin ventilación adecuada acumula humedad y CO₂, y aparecen condensaciones donde antes no las había. No es un argumento contra aislar: es un argumento a favor de hacerlo bien. La diferencia entre una humedad por condensación y una filtración, y qué hacer con cada una, en condensación o filtración. Y si te planteas ir más allá, la ventilación de doble flujo.

Y las ayudas

Las actuaciones sobre la envolvente son, con diferencia, las mejor subvencionadas: reducen demanda de forma medible y eso es exactamente lo que premian las convocatorias y la deducción del IRPF. Antes de pedir presupuesto, pasa por ayudas y subvenciones.