Aerotermia con los radiadores que ya tienes: ¿funciona sin obra?

Sí, la aerotermia funciona con los radiadores que ya tienes. La pregunta correcta no es si funciona, sino a qué temperatura tendrán que trabajar, porque de eso depende que la instalación tenga sentido económico o sea un cambio caro para ahorrar poco.

La regla corta: si tus radiadores pueden calentar la casa con agua a 45-50 °C, la aerotermia es una buena idea. Si necesitan 70 °C, los números empeoran mucho. Y averiguarlo se puede hacer este invierno, gratis, con la caldera que ya tienes.

Por qué la temperatura lo decide todo

Una bomba de calor no fabrica calor, lo transporta desde el aire exterior. Cuanto mayor sea el salto térmico que tiene que vencer, peor rinde. La diferencia no es pequeña:

Temperatura de impulsiónSistema típicoSCOP orientativoCoste por kWh útil
35 °CSuelo radiante4,20,038 €
45 °CRadiadores sobredimensionados o fancoils3,70,043 €
55 °CRadiadores estándar bien dimensionados2,90,055 €
65-70 °CRadiadores justos, vivienda sin aislar2,20,073 €

Entre el mejor y el peor caso hay casi el doble de coste de funcionamiento. Sigue siendo más barato que una caldera de gas —que anda por los 0,092 €/kWh útil—, pero el margen se estrecha tanto que la inversión tarda mucho más en amortizarse.

La prueba de los 50 grados

Esto es lo más útil de esta página, y puedes hacerlo este invierno con tu caldera actual, sin gastar un euro:

  1. Elige un día realmente frío, de los peores del año en tu zona. Es importante: la prueba solo vale en condiciones de demanda máxima.
  2. Baja la temperatura de impulsión de la caldera a 50 °C. En la mayoría de calderas es un mando o un menú de «temperatura de calefacción», distinto del de agua caliente.
  3. Abre todos los radiadores y deja el sistema trabajando todo el día. No vale una hora: hay que dar tiempo a que la vivienda se estabilice.
  4. Comprueba por la tarde si la casa alcanza la temperatura que quieres.

Si la casa llega a 20-21 °C con el agua a 50 °C, la aerotermia te va a funcionar bien con los radiadores que tienes. Si se queda a 17 °C y pasas frío, necesitas más superficie de emisión, más aislamiento, o las dos cosas.

Si no pasa la prueba: tres salidas, de barata a cara

  1. Ampliar elementos en los radiadores justos. No hace falta cambiarlos todos: normalmente son dos o tres estancias las que fallan, casi siempre las de peor orientación. Añadir elementos a un radiador existente cuesta bastante menos que sustituirlo, y a menudo se hace sin obra.
  2. Sustituir los radiadores críticos por otros de baja temperatura o por fancoils. Un fancoil mueve aire y compensa la menor temperatura del agua, con la ventaja de que también refrigera en verano.
  3. Reducir la demanda antes que ampliar la emisión. Aislar la cubierta o sellar infiltraciones baja la temperatura de impulsión necesaria sin tocar un solo radiador, y además permite instalar una bomba de calor más pequeña. Suele ser la opción con mejor relación coste-resultado, y casi ningún comercial la menciona. Lo tienes en aislamiento.

La bomba de calor de alta temperatura: cuándo sí

Existen equipos que impulsan a 70-80 °C y sustituyen a la caldera sin tocar nada de la instalación. Son la solución obvia sobre el papel, pero:

  • Cuestan entre un 20% y un 40% más que un equipo de baja temperatura.
  • Su rendimiento estacional real ronda 2,2-2,6, no los 4 que se ven en los folletos.
  • Con esos números, el ahorro frente a una caldera de condensación moderna puede ser modesto, sobre todo en zonas climáticas suaves.

Tienen sentido cuando la alternativa es una reforma integral de la instalación, o cuando el combustible actual es gasóleo o propano, que son bastante más caros que el gas natural.

Lo que debe aparecer en el presupuesto

Si un instalador te dice «sí, funciona con tus radiadores» sin haber hecho ningún cálculo, desconfía. En el presupuesto tiene que constar:

  • La temperatura de impulsión de diseño con la que ha dimensionado.
  • El cálculo de cargas térmicas según la norma UNE-EN 12831, estancia por estancia.
  • La comprobación de emisión: si tus radiadores dan la potencia necesaria a esa temperatura, y en qué estancias no.
  • El SCOP estimado a esa temperatura, no el nominal del catálogo a 35 °C.

Sin esos cuatro datos no puedes comparar dos presupuestos, porque uno puede estar contando con 55 °C y otro con 70, y las facturas serán muy distintas.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que cambiar las tuberías?

Normalmente no. El circuito hidráulico existente suele valer; lo que cambia es el generador y, a veces, la bomba de circulación. Sí conviene una limpieza química si el circuito tiene años y lodos.

¿Y los radiadores de hierro fundido antiguos?

Son de los mejores para esto, aunque parezca lo contrario: tienen mucha superficie y mucha inercia, y suelen estar sobredimensionados respecto a la demanda real. Muchas instalaciones antiguas pasan la prueba de los 50 grados sin problema.

¿Puedo hacer el cambio por fases?

Sí, y es una estrategia razonable: aislar primero, ampliar los radiadores críticos después, y poner la bomba de calor cuando la caldera muera. Cada paso baja la factura por sí solo.

¿Cuánto costaría la instalación?

Depende de la potencia necesaria, que depende de tu vivienda. Haz el predimensionado en la calculadora de potencia —seleccionando «radiadores tradicionales» como sistema de emisión— y verás también el consumo anual estimado con ese rendimiento más bajo.

El orden que recomendamos

Haz la prueba de los 50 grados este invierno y calcula la potencia que necesitarías en esta tabla por zona y aislamiento, antes de pedir ningún presupuesto. Llegar a la conversación sabiendo si tu casa se calienta a 50 °C cambia por completo la negociación: pasas de que te vendan un equipo a poder discutir el dimensionado.

Y si vives en un piso, antes que nada comprueba dónde podría ir la unidad exterior: aerotermia en un piso sin terraza.

El resto de la decisión —precio, ayudas y comparación con seguir con la caldera— está en aerotermia y en calefacción. Y si tu caldera actual ya da avisos, mira antes qué significan: a veces el problema es de cien euros y no de diez mil.

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