Limpiar los filtros del aire acondicionado son diez minutos, no necesitas herramientas y es, con diferencia, el mantenimiento que más problemas evita: filtros sucios son la causa número uno de que un equipo deje de enfriar, gotee, huela mal o consuma de más.
Se hace cada tres o cuatro semanas de uso continuado y siempre antes de empezar la temporada.
Antes de empezar
- Apaga el equipo y desenchúfalo, o baja su magnetotérmico. Vas a abrir la carcasa y dentro hay electrónica.
- Ten a mano un paño y, si el equipo está alto, una escalera estable. No lo hagas subido a una silla con ruedas.
- No toques las láminas metálicas del interior: cortan y se doblan con nada.
Paso a paso
- Abre la tapa frontal. Se levanta desde abajo con las dos manos, hasta que queda enclavada. No hay tornillos en casi ningún modelo doméstico.
- Saca los filtros. Son dos rejillas de plástico que se desenganchan tirando ligeramente hacia arriba y luego hacia fuera. Fíjate en cómo estaban colocados: hay un derecho y un revés.
- Aspira primero el polvo suelto si están muy cargados. Así evitas convertir el polvo en barro al mojarlos.
- Lávalos con agua templada y jabón suave, del lado sucio hacia fuera, con un cepillo blando. Nada de agua caliente ni de lejía: el plástico se deforma y la malla se deteriora.
- Déjalos secar del todo, a la sombra. Este paso es el que más se salta la gente y el que provoca que el equipo huela: un filtro montado húmedo es moho asegurado. Una o dos horas al aire.
- Limpia la boca de salida y las lamas con un paño húmedo mientras se secan.
- Móntalos secos, cierra la tapa y vuelve a dar corriente. Si tu equipo tiene aviso de limpieza de filtro, reinícialo con el botón correspondiente del mando.
Los filtros adicionales
Además de las dos rejillas lavables, muchos equipos llevan filtros pequeños de carbón activo, fotocatalíticos o antialérgicos, enganchados sobre la rejilla principal. Esos no se lavan: se sustituyen, normalmente una vez al año. Si has lavado uno de estos, ha perdido su función aunque parezca intacto.
La unidad exterior también cuenta
Una vez al año, con el equipo apagado, conviene mirar la unidad exterior: que las láminas no estén cubiertas de pelusa, hojas ni pelo de mascota, y que tenga espacio libre alrededor. Se limpia con un cepillo suave siempre en el sentido de las láminas, nunca en diagonal, porque se doblan y entonces el problema es peor.
No uses hidrolimpiadora a presión: aplasta las aletas y puede meter agua donde no debe.
Cada cuánto, según tu caso
| Situación | Frecuencia |
|---|---|
| Uso normal en temporada | Cada 3 – 4 semanas |
| Casa con mascotas o mucho polvo | Cada 2 semanas |
| Al empezar el verano, tras meses parado | Siempre, aunque parezcan limpios |
| Filtros de carbón o fotocatalíticos | No se lavan: se cambian una vez al año |
| Unidad exterior | Revisión visual una vez al año |
| Evaporador (limpieza profesional) | Cada 2 – 3 años |
Qué pasa si no lo haces
- Enfría menos con el mismo consumo, porque no pasa aire suficiente. Es la primera causa de que un aire deje de enfriar.
- Gotea. El evaporador se congela y, al descongelar, desborda la bandeja. Ahí empieza el goteo dentro de casa.
- Huele. Polvo húmedo es moho, y el moho se nota en cuanto enciendes.
- Consume más, entre un 5% y un 15% según lo sucios que estén.
- Dura menos. El compresor trabaja forzado durante años.
Cuándo hace falta una limpieza profesional
La limpieza de filtros la haces tú. La limpieza a fondo del evaporador —la batería que hay detrás de los filtros— es otra cosa: requiere producto específico y desmontar parte de la carcasa. Conviene cada dos o tres años, o antes si el equipo sigue oliendo con los filtros limpios. Ronda los 80-150 €.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto exactamente?
Cada tres o cuatro semanas en temporada de uso continuo. En una casa con mascotas o en zona con mucho polvo, cada dos semanas. Y siempre al empezar el verano, tras meses parado.
¿Puedo usar el aspirador en lugar de lavarlos?
Como limpieza rápida intermedia sirve, pero el aspirador no elimina la grasa ni el moho adherido. Cada dos o tres aspirados, lávalos con agua.
Se ha roto la pestaña del filtro
Es la avería más común y más tonta. Los filtros se venden sueltos por referencia del modelo, entre 15 y 40 €. Funcionar sin filtro ensucia el evaporador y sale mucho más caro.
¿Y si el equipo sigue oliendo con los filtros limpios?
Entonces el moho está en el evaporador o en la bandeja de condensados, y necesita limpieza profesional.
El truco de final de temporada
Antes de guardar el equipo para el invierno, déjalo funcionando una o dos horas en modo ventilador. Seca el evaporador y evita que el moho crezca durante los meses de parada. Es el gesto que marca la diferencia entre un equipo que huele cada mes de junio y uno que no.
El resto del mantenimiento y las averías más habituales, en averías. Y si el equipo ya no rinde por mucho que lo limpies, mira si el problema es de dimensionado en cuántas frigorías necesitas.