La aerotermia es una bomba de calor que extrae energía del aire exterior y la lleva al interior de la vivienda. No genera calor quemando nada: lo transporta. Por eso puede entregar tres o cuatro kilovatios térmicos por cada kilovatio eléctrico que consume, algo imposible para cualquier caldera.
Esa es toda la magia. El resto de esta página es en qué casos compensa y en cuáles no, que es lo que casi nunca se cuenta.
Cómo funciona, sin tecnicismos
Aunque fuera haga frío, el aire contiene energía. Un circuito con un gas refrigerante la capta, un compresor eléctrico eleva su temperatura, y esa energía se cede al agua del circuito de calefacción. Es el mismo principio que un frigorífico, pero al revés: en vez de sacar calor de dentro para tirarlo fuera, lo coge de fuera para meterlo dentro.
De ahí sale el dato que importa: el COP, que mide cuántos kilovatios térmicos entrega por cada kilovatio eléctrico consumido en un momento dado, y su versión estacional, el SCOP, que es la que sirve para comparar equipos. Cómo leerlos sin que te engañen tiene su propia página, porque es donde más se manipula.
Qué te da y qué no
| Servicio | ¿Lo cubre? | Matiz |
|---|---|---|
| Calefacción | Sí | Su función principal |
| Agua caliente sanitaria | Sí | Necesita depósito acumulador |
| Refrigeración en verano | Casi siempre | Solo con emisores aptos: fancoils o suelo refrescante |
| Cocinar | No | Si dejas el gas, necesitarás vitro o inducción |
| Funcionar sin electricidad | No | Un apagón te deja sin calefacción |
Los tres requisitos para que salgan los números
- Emisores de baja temperatura. Suelo radiante o fancoils. Con radiadores a 70 °C el rendimiento se desploma y el ahorro casi desaparece. Puedes comprobar los tuyos con la prueba de los 50 grados.
- Una envolvente razonable. En una casa sin aislar la bomba de calor tiene que compensar pérdidas enormes, lo que obliga a un equipo grande y caro que trabajará forzado.
- Demanda de calefacción suficiente. Es lo que amortiza la inversión. En un piso pequeño en zona A o B, donde apenas se calienta, el ahorro anual no llega para pagar los 10.000 € de instalación en la vida útil del equipo.
Cuándo no es la respuesta
Decirlo es parte del trabajo:
- Caldera de gas natural de menos de ocho años en zona templada. Amortiza primero lo que ya pagaste. Los números están en aerotermia frente a caldera de gas.
- Vivienda sin aislar y sin presupuesto para aislar. Aísla primero: bajarás una talla de equipo y abaratarás las dos cosas.
- Radiadores de alta temperatura sin margen de reforma. Existen bombas de calor de alta temperatura, pero su rendimiento real ronda 2,2-2,6 y el ahorro frente a una condensación moderna puede ser modesto.
- Piso sin sitio para la unidad exterior ni permiso de la comunidad. Ahí hay alternativas mejores.
Las dudas que aparecen siempre
¿Funciona con frío de verdad?
Sí. Los equipos actuales trabajan hasta −20 °C, con rendimiento menor pero positivo. Lo que hay que mirar es la potencia calorífica declarada a −7 °C, no la nominal. El caso de las zonas frías, en detalle.
¿Hace mucho ruido?
Una unidad exterior doméstica declara entre 45 y 60 dB a un metro. En unifamiliar rara vez es problema; en patio de luces, sí puede serlo: los siete ruidos y qué significan.
¿Cuánto dura?
Entre 15 y 20 años con mantenimiento. Similar a una caldera de condensación. Qué hay que hacerle cada año.
¿Necesito más potencia eléctrica contratada?
Probablemente. Un equipo de 12 kW térmicos consume del orden de 3-4 kW eléctricos en el peor momento. Si vienes de gas o gasóleo con 3,45 kW contratados, tendrás que subir.
Por dónde empezar
- Calcula la potencia que necesitaría tu vivienda en la calculadora. Te da también el consumo anual estimado.
- Comprueba tus emisores con la prueba de los 50 grados este invierno.
- Mira las ayudas antes de pedir presupuestos, porque casi siempre hay que solicitarlas antes de ejecutar la obra: ayudas y normativa.
- Pide tres presupuestos desglosados por partidas, con el cálculo de cargas incluido: qué debe aparecer en cada uno.
Con esos cuatro pasos llegas a la conversación con el instalador sabiendo de qué se habla, que es exactamente lo que separa una buena instalación de una cara.