Cambiar de comercializadora de luz: pasos, plazos y errores comunes

Cambiar de comercializadora de luz es gratis, no requiere tocar nada en tu casa y tarda unas dos o tres semanas. No hay corte de suministro, no viene nadie y el contador sigue siendo el mismo. Lo único que cambia es quién te factura.

Y aun así, la mayoría de la gente lleva años sin revisarlo.

Los pasos

  1. Reúne tres datos de tu factura actual: CUPS (un código largo que empieza por ES), potencia contratada y consumo anual en kWh.
  2. Compara ofertas con esos datos, no con el consumo tipo que proponen las webs.
  3. Contrata con la nueva comercializadora. Ella se encarga de todo.
  4. No des de baja la anterior. Es el error número uno: si la das de baja, cortas el suministro y luego hay que pagar un alta nueva.
  5. Espera dos o tres semanas. Recibirás una última factura de la antigua y la primera de la nueva.

Los cinco errores más caros

  • Dar de baja la comercializadora anterior. Nunca. El cambio es automático.
  • Comparar solo el precio del kWh e ignorar el término de potencia, que se paga todos los días: cómo leerlo.
  • Aceptar servicios añadidos —mantenimiento, seguros, «protección de instalaciones»— que van en la misma factura y suman 5-12 € al mes.
  • No mirar la permanencia ni la penalización por baja anticipada.
  • Contratar una oferta de bienvenida sin comprobar a qué precio pasa después del primer año.

Comercializadora y distribuidora: no confundirlas

ComercializadoraDistribuidora
Qué haceTe vende la luz y te facturaMantiene cables y contador
¿Se puede elegir?Sí, cuando quierasNo, viene por zona
A quién llamas si se va la luzA ella
A quién llamas por un precioA ella
Cambio de potenciaLo tramitaLo ejecuta

Cambiar de comercializadora no cambia la calidad del suministro: los cables y el contador son los mismos. Cualquier oferta que insinúe «mejor servicio eléctrico» está vendiendo humo.

Mercado libre o regulado

Tarifa regulada (PVPC)Mercado libre
PrecioIndexado al mercado mayorista, cambia cada horaFijo o indexado, según oferta
PermanenciaNuncaA veces
Bono socialSolo aquí se puede solicitarNo
PrevisibilidadBajaAlta con precio fijo
Precio medio a largo plazoSuele salir competitivoPagas una prima por la estabilidad

La regulada suele salir más barata de media a cambio de volatilidad. Si tu presupuesto no aguanta un mes malo, un precio fijo te compra tranquilidad. Y si crees que puedes tener derecho al bono social, tenlo en cuenta: solo se puede pedir en la tarifa regulada.

Antes de comparar, haz dos cosas

  1. Ajusta la potencia contratada. Es un ahorro fijo y permanente que se suma a cualquier tarifa: cómo saber cuánta necesitas.
  2. Descarga tu curva de consumo horaria de la web de tu distribuidora. Es gratis, y es la única forma de saber si te conviene una tarifa por tramos o una plana.

Con esos dos datos, la comparación deja de ser una lotería. Y si tienes aerotermia, el criterio cambia bastante: qué tarifa elegir entonces.

Preguntas frecuentes

¿Me quedaré sin luz durante el cambio?

No. El suministro no se interrumpe en ningún momento.

¿Puedo cambiar si tengo deuda?

Si hay facturas impagadas, la nueva comercializadora puede rechazar el alta. Conviene regularizar antes.

¿Cada cuánto conviene revisarlo?

Una vez al año, y especialmente al terminar cualquier oferta de bienvenida. Es media hora que suele valer varias decenas de euros.

¿Puedo volver a la tarifa regulada?

Sí, en cualquier momento y sin penalización, contratando con una comercializadora de referencia.

¿Y si soy inquilino?

Si el contrato de suministro está a tu nombre, puedes cambiar de comercializadora libremente. Lo que necesita permiso del propietario son las modificaciones en la instalación.

El resumen

Ajusta primero la potencia, mira tu curva de consumo, compara con tus datos reales y no des de baja a nadie. Con eso, el cambio es un trámite de veinte minutos que puede valer entre 80 y 200 € al año.

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