Temperatura ideal del aire acondicionado para ahorrar sin pasar calor

La temperatura ideal del aire acondicionado en verano está entre 24 y 26 °C. No es una cifra caprichosa: por debajo de 24 el gasto se dispara sin que la sensación de confort mejore apenas, y la diferencia de temperatura con el exterior empieza a resultar incómoda al entrar y salir.

Y no, poner 18 grados no enfría más rápido. Solo hace que el equipo tarde más en pararse.

Lo que cuesta cada grado

Bajar un grado la consigna supone en torno a un 7% más de consumo. Sobre un salón con un equipo de 3.000 frigorías usado 10 horas al día:

ConsignaConsumo relativoCoste mensual orientativo
26 °CReferencia12 €
25 °C+7%13 €
24 °C+14%14 €
22 °C+30%16 €
20 °C+48%18 €

En términos absolutos no es dramático en un solo equipo. En una casa con tres splits todo el verano, la diferencia entre 26 y 20 grados son más de cien euros por temporada, y encima se pasa peor: con 20 grados dentro y 35 fuera, el contraste al entrar en casa es desagradable y reseca el ambiente.

El mito de bajarlo para enfriar antes

Un aire acondicionado no funciona como un grifo. Cuando pones 18 grados, el equipo no enfría «más fuerte»: enfría igual de fuerte, pero durante más tiempo, porque el objetivo está más lejos. La habitación tarda exactamente lo mismo en llegar a 24 tanto si has puesto 24 como si has puesto 18 — con la diferencia de que en el segundo caso seguirá funcionando después.

Lo que sí acelera el enfriado inicial es poner el ventilador al máximo los primeros minutos, y bajar la persiana del sol.

Los 27 grados de la normativa

Existe una limitación de temperaturas de climatización en espacios de uso público —comercios, oficinas, transportes, locales de hostelería—, que sitúa el mínimo de refrigeración en 27 °C. Es la que explica que en verano algunas tiendas estén menos frías que antes.

No se aplica a viviendas particulares. En tu casa puedes poner la temperatura que quieras. La recomendación de 24-26 °C es de confort y de consumo, no una obligación legal.

Cinco ajustes que hacen más que bajar el termostato

  1. Sube la velocidad del ventilador, no bajes la temperatura. El aire en movimiento aumenta la sensación de frescor entre uno y dos grados sin gastar prácticamente nada. Un ventilador de techo consume unos 50 W frente a los 600 de un split.
  2. Baja las persianas de las ventanas al sol. Especialmente las de orientación oeste. Reduce la carga térmica más que cualquier ajuste del mando.
  3. Cierra las puertas de las estancias que no climatizas. Enfriar el pasillo y las habitaciones vacías es tirar el dinero.
  4. Deja la consigna estable. Apagar y encender cada dos horas consume más que mantener 25 grados, porque cada arranque es el momento de peor rendimiento.
  5. Limpia los filtros. Un equipo con los filtros sucios trabaja más para el mismo resultado, y acaba en no enfriando bien.

Para dormir

Entre 24 y 25 °C, con el flujo de aire dirigido hacia arriba y nunca apuntando a la cama. La corriente directa durante horas es la causa de las contracturas cervicales y los dolores de garganta que la gente atribuye al «aire acondicionado» en general.

Casi todos los equipos tienen un modo noche o sleep que sube la consigna un grado cada hora durante las primeras horas y baja el ruido del ventilador. Consume menos y suele resultar más cómodo que dejarlo fijo.

Y en invierno

Si usas el mismo equipo como bomba de calor, la referencia es 20-21 °C. Ahí cada grado de más también supone en torno a un 7%, pero sobre una factura de calefacción que es mucho mayor que la de refrigeración: lo tienes en cuánto sube la factura por cada grado, y los números por sistema y zona en cuánto gasta la calefacción al mes.

Preguntas frecuentes

¿Es malo para la salud?

Lo problemático no es la temperatura sino tres cosas concretas: el aire dando directamente al cuerpo, los contrastes bruscos al entrar y salir, y los filtros sucios, que acumulan moho y provocan que el equipo huela. Con 25 grados, flujo indirecto y filtros limpios, no hay motivo de preocupación.

¿Cuál es la humedad ideal?

Entre el 40% y el 60%. Por debajo del 40% reseca las mucosas; por encima del 60% la sensación de calor aumenta aunque el termómetro marque lo mismo.

¿El modo eco merece la pena?

Sí en la mayoría de equipos: limita la potencia máxima del compresor y suaviza los picos. Tarda algo más en enfriar, pero para uso continuado el resultado es equivalente con menos consumo.

¿Y si el equipo se queda corto a 25 grados?

Entonces no es un problema de ajuste, es de dimensionado. Contrasta con cuántas frigorías necesita tu estancia.

El resumen

25 grados, ventilador alto los primeros minutos, persianas bajadas al sol, puertas cerradas y filtros limpios. Con eso tienes la casa cómoda y la factura en la cifra que sale en cuánto consume el aire acondicionado por hora, que casi siempre es menos de lo que la gente teme.

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